Tan Feliz como Cualquiera

Aquí un texto del libro introductorio -y de auto ayuda- Más que amigas, de Jennifer Quiles. : D ¿Te gustaría dar tu opinión?

Tenía diecisiete años cuando me planteé por primera vez que me gustaban las mujeres y que quizá podía ser lesbiana. Muchos pensamientos se atropellaron en mi cabeza. Corría el año 1985 y, a pesar de los avances sociales, aún no era fácil para una adolescente considerar semejante posibilidad. No tenía idea de lo que era ser homosexual. Sólo sabía que era algo tabú y que los adultos se referían a esa clase de personas con términos muy despectivos. Que yo pudiera merecer esos calificativos y ese desprecio me aterrorizó. Supe entonces que aquello debía guardarlo en secreto. Y eso fue lo peor. Creer que eres un monstruo cuando tienes diecisiete años es algo que no le deseo a nadie..

Quizás en estos momentos estás cuestionándote si eres o no lesbiana, si eres bisexual, qué eres en definitiva. O tal vez lo tienes claro, pero aún te sientes incómoda con ese aspecto de tu sexualidad. En cualquier caso, antes de abordar esa pregunta, ¿no crees que tener información fiable y exacta sobre la homosexualidad y la bisexualidad te ayudará a ver las cosas de otra manera?

A lo largo de la historia, las relaciones entre personas del mismo sexo han sido condenadas y ocultadas de forma que la heterosexualidad se ha convertido en lo único aceptado y permitido. Esta ideología heterosexista en la que se fundamenta nuestra sociedad contribuye a que pervivan los prejuicios contra las personas que no se amoldan a la norma mayoritaria. De nada sirve que las relaciones entre personas del mismo sexo existan desde los orígenes de la humanidad y que las investigaciones de los últimos treinta años hayan probado que las diversas orientaciones sexuales son igual de sanas y naturales en el ser humano. Ese conocimiento no ha calado aún en la mayoría de la sociedad ni en las principales instituciones que administran los países, incluidas las comunidades médica, jurídica o política. La prueba de ello es que en casi todo el mundo homosexuales y bisexuales no gozan de los mismos derechos que la población heterosexual, cuando no se les persigue legalmente; son ciudadanos de segunda categoría. ¿Por qué?

Nacer y crecer en el seno de una sociedad heterosexista implica que los individuos asimilen esa ideología, aunque sin ser, la mayoría de las veces, conscientes de ello. ¿Dudas de lo que te digo? Pues te propongo un sencillo ejercicio. ¿Crees todas o algunas de las frases siguientes? No contestes a la ligera. Reflexiona con detenimiento sobre cada una de ellas antes de responder y observa si en el fondo de tu mente les atribuyes alguna credibilidad:

Ser lesbiana es algo malo.
Las lesbianas son marimachos que se visten con ropa de hombre.
Las lesbianas son mujeres que no han encontrado al hombre adecuado.
Las lesbianas son mujeres feas que nunca atrajeron a ningún hombre.
Las lesbianas creen que son hombres.
Las lesbianas son así por vicio.
Las lesbianas son así porque sufrieron agresiones sexuales.
Las lesbianas son así porque crecieron rodeadas de hombres.
Las lesbianas están enfermas.
Las lesbianas son promiscuas y no tienen parejas duraderas.
Las lesbianas odian a los hombres.
Las lesbianas viven en un gueto porque quieren.
Las lesbianas buscan mujeres para pervertirlas.
A las lesbianas les gustan todas las mujeres.
En una pareja de lesbianas, una hace de hombre y otra, de mujer.
Las bisexuales son mujeres viciosas.
Las bisexuales son lesbianas reprimidas.
No hay que fiarse de una bisexual.
Las bisexuales siempre engañan a sus parejas.
Las bisexuales nunca tienen parejas estables.
Las bisexuales contagian el sida a las lesbianas.
Las bisexuales son mujeres emocionalmente inestables.
Las bisexuales no son ni chicha ni limoná.

Aunque alguno de estos tópicos te parezca ridículo, la mayoría están muy arraigados en la conciencia popular. Mucha gente -y puede que tú misma aunque ahora no te des cuenta- cree en ellos de forma inconsciente, porque se los han inculcado desde la infancia. Es normal que te sientas confusa ante toda esta información negativa que se contradice con lo que tú eres, una mujer estupenda que simplemente ama a otras mujeres y merece la felicidad como cualquier ser humano.

Y a pesar de todo, hay quien se permite el lujo de afirmar que acepta a gays, lesbianas y bisexuales pero … Siempre hay un pero: no permitirían que una persona homosexual cuidara o educara a sus hijos. ¡ y les aterra la idea de que podamos adoptar niños! ¿Por qué ibas a pensar tú de otra forma si nadie te dijo nunca lo contrario?

Para las mujeres que se sienten atraídas por personas de su mismo sexo, la asimilación de esas ideas tiene unas consecuencias psicológicas devastadoras:

• integrar una parte de una misma que es negativa socialmente supone un largo proceso que puede abarcar muchos años,
• estos prejuicios interiorizados pueden provocar problemas psicológicos (falta de auto estima, depresión, odio hacia una misma, etcétera) que influirán en las relaciones sociales y de pareja e, incluso, en el desarrollo profesional.

Cada mujer es distinta y cada una afrontará todo esto de forma diferente, según la familia donde ha crecido, la educación recibida y su personalidad. Por eso a unas les cuesta más que a otras integrar lo que supone ser lesbiana o bisexual, y no todas tienen las mismas habilidades para afrontar el rechazo social y la discriminación.

Ser lesbiana o bisexual, por tanto, supone enfrentarse a cuestiones que las personas heterosexuales jamás necesitarán plantearse. ¿Qué puedes hacer tú para superarlas de una vez y continuar tu vida sin que te causen más dificultades?:

1. Conocer de forma exhaustiva en qué consiste la orientación sexual y cómo funciona, incluidas la homosexualidad y la bisexualidad. La información es básica porque la ignorancia es la que provoca la mayoría de nuestros problemas. Algunas de las cosas que crees ahora sobre estos temas pueden ser la causa de esas dudas que te atormentan. Con la información correcta podrás construir una imagen positiva de lo que supone ser lesbiana o bisexual y acabar con los tópicos y estereotipos erróneos que aprendiste a lo largo de tu vida.

2. Conocer el mundo homosexual y bisexual te permitirá acercarte a tu propia cultura, que ha sido negada a lo largo de siglos de historia, con la consecuencia de que parezcamos invisibles. La cultura ayuda a formar la identidad de las personas y conocerla te dará fuerza para ser tú misma y enfrentarte al rechazo social, que se basa, insisto, en la ignorancia y la costumbre. Conocer a otras personas homosexuales y bisexuales facilitará que cambies tu percepción de ellas para que construyas una imagen positiva de lo que significa ser lesbiana, gay o bisexual.

3. Estar alerta ante los prejuicios que has interiorizado y desmontarlos uno a uno para que no sigan repercutiendo de forma negativa en tu vida. Mientras todavía exista algún prejuicio enterrado en tu interior, tu existencia se verá influida por ellos.

4. Una vez logrado lo anterior, cada individuo debe plantearse salir del armario (sólo cuando esté preparado para ello) para vivir de forma libre y plena, educar a las personas de su entorno y hacerles ver con su ejemplo que sus ideas sobre estos temas eran erróneas. Las investigaciones llevadas a cabo demuestran que a menor conocimiento de personas homo y bisexuales, mayores prejuicios contra ellas y viceversa. Cada lesbiana y bisexual tiene a su alcance ayudar a que los heterosexuales de su entorno cambien sus ideas erróneas sobre nosotras. Recuerda que, al igual que a ti, a ellos nadie les educó en estos temas. La diferencia reside en que tú necesitas esa educación para aceptarte a ti misma y a ellos no les hace falta porque no les afecta. Puede parecerte ahora que callar y llevar una doble vida es la forma natural de evitarte problemas. Pero esa actitud, aunque no te lo parezca, está relacionada con las creencias negativas acerca de las relaciones homosexuales que subsisten en tu inconsciente. Es importante que te des cuenta de esto.

Mi propósito es guiarte a través de estos cuatro pasos para alcanzar un estado en el que puedas aceptar lo que eres sin que te sientas culpable. No importa el momento en que te encuentres: si acabas de descubrir que te gustan las mujeres, si eres lesbiana o bisexual desde hace tiempo y has hojeado este libro sólo por curiosidad o conoces a alguien que lo es. Seas lo que seas y estés donde estés, podrás hacer que tu vida mejore. y entonces podrás invertir tu tiempo en otras cosas mucho más importantes, como amar y ser feliz. Te lo mereces.

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